ZURBARÁN
Fuente de Cantos, 1598 – Madrid, 1664
Se forma en Sevilla, en el taller de Pedro Díaz Villanueva, donde acaba instalándose, después de una estancia de diez años en Llerena, sin pasar el examen gremial previo. Aporta la novedad de sus santas, para las que utiliza modelos reales, caminando en procesión y con indumentarias cotidianas (inspiró a Balenciaga). Sostienen sus atributos y miran fuera del cuadro. Fueron muy populares y se exportaron a América.
Hay altibajos a lo largo de su carrera (dificultades con la composición y fallos de construcción y perspectiva, pero solventa bien las anatomías).
Tiene un taller grande con ayudantes valiosos. Para suplir sus carencias copia estampas.
Valioso como retratista por su modernidad, en una tradición que en España parte de Tiziano.
Llega a Madrid en para pintar para el Salón de Reinos del Buen Retiro (10 lienzos con los trabajos de Hércules) y evoluciona en contacto con las obras clasicistas: sus cuadros empiezan a incorporar más atmósfera.
Cuando vuelve a Sevilla ya se ha instalado Murillo con una nueva sensibilidad. Como su adustez ya no encaja con la dulzura y suavidad de Murillo, regresa a Madrid.
Sus bodegones tienden a la simplificación como reacción a Manierismo, como hicieron todos los pintores del primer tercio del siglo XVII:
→ cuadros de Zurbarán en El Prado.
- San Francisco
- Fray Diego de Deza y Tavera, arzobispo de Sevilla
- Hércules lucha con el león de Nemea
- Santa Isabel de Portugal
- Aparición de san Pedro a san Pedro Nolasco
Santa Casilda, h. 1630-35. Ó/l.
Santa Casilda, abandonó la religión musulmana de su padre, un rey árabe del siglo XI. Socorría a los prisioneros cristianos de su padre llevándoles alimentos. Sorprendida en este acto, los alimentos se transformaron milagrosamente en rosas, atributo habitual de su iconografía.
Lujo en ropas y joyas. Luz fuerte que subraya la monumentalidad y resalta el colorido del ropaje contra un difuminado fondo. Texturas de los paños. En los rostros de algunas de las santas se puede identifica a la clientela de Zurbarán en lo que se llamó “retrato a lo divino”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario