JEAN – MARC NATTIER
París, 1685 -1766
Sus
padres y su abuelo eran pintores. Estudió en la Académie Royale,
donde finalmente entró en 1717 como pintor de historia. Muy popular
a partir de 1730 con una fórmula derivada del retrato de disfraz del
XVII:
Idealización
del modelo sin perder el parecido
Modelos
disfrazados de divinidades o figuras alegóricas con sus atributos.
Delicadeza
y sensibilidad.
Gamas
cromáticas armónicas y transparentes.
Se
especializó en retratos alegóricos, casi siempre femeninos. Pintó
para la familia real.
Retrato
de Madame Bouret como Diana. 1745.
Ó/l.
Entorno
natural con colores fríos; pocos elementos, destaca el cielo. Figura
sentada y de frente; señala con el dedo algo fuera del cuadro. Arco
carcaj y piel de leopardos atributos de la diosa Diana. Mirada
soñadora y dulce.
Estructura en dos
diagonales de origen barroco. Desplaza el eje de izquierda a derecha.
Carnaciones lancas satinadas.
GEORGES DESMARÉES
Gimo (Suecia), 1697 –
Múnich, 1776
Desarrolla su carrera en
Alemania. A partir de 1750 acusa la influencia del Rococó y su
claroscuro veneciano característico va dejando una paleta más
brillante. Es el pintor más destacado del Rococó alemán.
Retrato
de Franz Carl von Soyer.
1750. Ó/l.
Retrato
de María Rosa Walburga von Soyer.
1750. Ó/l.
Representación
tradicional de un matrimonio, aunque la mujer presenta una
frontalidad casi total.
Fondo
oscuro, de esterior (ramas) con pincelada diluida que contrasta con
la de las figuras. Corrección en los rostros y ligereza en las
telas, de gran calidad. Sufre la influencia de la pintura al pastes
puesta de moda en el momento.