Sala 22
ITALIA S. XVIII
Durante el siglo XVIII es
Francia quien marca la pauta estética en Europa.
Italia, de tan
esplendoroso pasado, se ve obligada a conjugar la demanda de arte que
procede de los viajeros del Grand Tour, que llegan acostumbrados a
gustos franceses, con su tradición barroca, que se resiste a
abandonar. El público italiano, por su parte, es culto y exigente y
prefiere los temas históricos y literarios.
Todo ello produce un
peculiar estilo dieciochesco en Italia. Los pintores italianos
prolongan el clasicismo y evolucionan muy lentamente hacia el Rococó,
más superficial.
LAS VEDUTAS
Dos centros: Roma y
Nápoles.
La veduta procede de la
escenografía y responden a dos tipos:
Se hacen catálogos de
grabados.
→ Batoni. Pinta
retratos de aristócratas ricamente vestidos. Son elegantes y
teatrales. Hay dos en El Prado.
→ Guarni
→ Canaletto
→ Joli, vedutista
español
→ Battaglioli, también
español.
→ Colección de vedutas
napolitanas en El Prado
→ Exposición del Grand
Tour en Thyssen-Bornimisza
GIOVANNI PAOLO PANINI
Piacenza, 1691 – Roma,
1765
La
expulsión de los mercaderes del templo.
1724. Ó/l.
La
piscina probática.
H 1724. Ó/l.
Pareja de paisajes
religiosos procedentes del Nuevo Testamento. Cristo viste en ambos
colores que destacan su figura.
Aspecto de escenografía
teatral, con figuras pequeñas en pequeños grupos. Predominio de la
arquitectura. Profundidad.
GIACOMO CERUTI
(LLAMADO “IL PITTOCCHETTO”)
Milán, 1698 – 1767
Retrato
de un hombre. H. 1740 –
1742. Ó/l.
Retrato
de una mujer. H. 1740 -1742.
Ó/l.
Pinto
retratos tanto de familias influyentes como otros de carácter más
popular, pero siempre sin hacer concesiones al idealismo, con
espontaneidad. Telas corrientes (no sedas), colores pálidos que
resaltan las figuras. El realismo es propio del norte de Italia.
En
el hombre destaca la figura informal y despreocupada, con el chaleco
abierto, con la mano dentro de la ropa. El rostro relajado.
La
mujer tiene las manos en una posición más elegante, pero tiene una
mirada fría y también una indumentaria informal, propia del ámbito
doméstico.
Más
apreciados que sus retratos fueron los cuadros de mendigos e
indigentes representados con dignidad y realismo. Son cuadros de
denuncia social y sentido moral. Parece que fueron pintados por
encargos particulares.
Grupo
de mendigos. H. 1737. Ó/l.
La
inestabilidad de las figuras parece sugerir su inestabilidad
social.Reducida gama de colores con predominio de marrones, ocres y
pardos, que contribuye al verismo del cuadro. Es una de sus obras
maestras, ejemplo del humanismo con trató estos asuntos.