jueves, 27 de febrero de 2025

PINTURA ITALIANA SIGLO XVIII

 


Sala 22

ITALIA S. XVIII

Durante el siglo XVIII es Francia quien marca la pauta estética en Europa.

Italia, de tan esplendoroso pasado, se ve obligada a conjugar la demanda de arte que procede de los viajeros del Grand Tour, que llegan acostumbrados a gustos franceses, con su tradición barroca, que se resiste a abandonar. El público italiano, por su parte, es culto y exigente y prefiere los temas históricos y literarios.

Todo ello produce un peculiar estilo dieciochesco en Italia. Los pintores italianos prolongan el clasicismo y evolucionan muy lentamente hacia el Rococó, más superficial.

LAS VEDUTAS

Dos centros: Roma y Nápoles.

La veduta procede de la escenografía y responden a dos tipos:

  • Exacta, más realista

  • Capricho, mezcla arbitrariamente elementos paisajísticos distintos.

Se hacen catálogos de grabados.

Batoni. Pinta retratos de aristócratas ricamente vestidos. Son elegantes y teatrales. Hay dos en El Prado.

Guarni

Canaletto

Joli, vedutista español

Battaglioli, también español.

Colección de vedutas napolitanas en El Prado

Exposición del Grand Tour en Thyssen-Bornimisza


GIOVANNI PAOLO PANINI

Piacenza, 1691 – Roma, 1765


La expulsión de los mercaderes del templo. 1724. Ó/l.



La piscina probática. H 1724. Ó/l.



Pareja de paisajes religiosos procedentes del Nuevo Testamento. Cristo viste en ambos colores que destacan su figura.

Aspecto de escenografía teatral, con figuras pequeñas en pequeños grupos. Predominio de la arquitectura. Profundidad.






GIACOMO CERUTI (LLAMADO “IL PITTOCCHETTO”)

Milán, 1698 – 1767


Retrato de un hombre. H. 1740 – 1742. Ó/l.



Retrato de una mujer. H. 1740 -1742. Ó/l.



Pinto retratos tanto de familias influyentes como otros de carácter más popular, pero siempre sin hacer concesiones al idealismo, con espontaneidad. Telas corrientes (no sedas), colores pálidos que resaltan las figuras. El realismo es propio del norte de Italia.

En el hombre destaca la figura informal y despreocupada, con el chaleco abierto, con la mano dentro de la ropa. El rostro relajado.

La mujer tiene las manos en una posición más elegante, pero tiene una mirada fría y también una indumentaria informal, propia del ámbito doméstico.

Más apreciados que sus retratos fueron los cuadros de mendigos e indigentes representados con dignidad y realismo. Son cuadros de denuncia social y sentido moral. Parece que fueron pintados por encargos particulares.

Grupo de mendigos. H. 1737. Ó/l.



La inestabilidad de las figuras parece sugerir su inestabilidad social.Reducida gama de colores con predominio de marrones, ocres y pardos, que contribuye al verismo del cuadro. Es una de sus obras maestras, ejemplo del humanismo con trató estos asuntos.

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