viernes, 18 de abril de 2025

SALA 30: PINTURA AMERICANA

 

SALA 30

PINTURA AMERICANA

RETRATO AMERICANO DEL XIX

Sigue la corriente de la línea inglesa: líneas ondulantes en ropajes y objetos. Se retrata una sociedad burguesa austera. Pasó dos años en Londres y se dejó influir por el retrato inglés.

CHARLES WILLSON PEALE

Queens Ann's County, 1741 – Filadelfia, 1827

Es el introductor en Estados Unidos del retrato de grupo, o conversation piece, adaptando el modelo inglés al gusto americano, con un formato mayor (tenían grandes mansiones) y un carácter informal.

Retrato de Isabella y John Stewart. h. 1773 – 74. Ó/l.



Son los hijos, suntuosamente vestidos, del dueño de una plantación de Maryland. A la derecha aparece un cardo, símbolo de Escocia, origen de la familia. Contrarios al independentismo, huyeron un año después a Canadá y después a Inglaterra. Uno de los temas favoritos del autor: la armonía doméstica. Sigue la tradición de la pintura galante: sitúa a los niños en un paisaje (la plantación de su padre en Maryland). Posibles connotaciones bíblicas.

JOHN SINGLETON COPLEY

Boston, 1738 – Londres, 1815

El retrato fue el género primordial de la América colonial, y Copley fue el principal retratista de Boston. También fue el pintos de moda en Londres.

Retrato del juez Martin Howard. 1767. Ó/l.



Personaje impopular que llegó a sufrir el ataque de su casa tras una revuelta, por lo que tuvo que huir a Inglaterra.

Tipo del retrato oficial inglés del XVIII: figura realzada por la toga de jefe de justicia de Carolina del Norte, de un exuberante rojo con ricos plegados destacando sobre los terciopelos azulados de la silla.

Retrato de Catherine Hill, mujer de Joshua Hensahw II. H. 1772. Ó/l.



Fuerte iluminación del rostro de la modelo, en primer plano, con actitud distinguida. Sigue el modelo inglés. Transmite la psicología a través de la mirada penetrante dirigida al espectador. Fondo oscuro. Texturas de las ropas y joyas.


CÍRCULO DE SIR JOSHUA REYNOLDS

Retrato de un hombre de la isla de Dominica. H. 1770 -1780



Es un cuadro misterioso del que se desconocen la intención, el retrato y el pintor.

Es un típico retrato inglés. El autor podría ser sir Johsua Reynols, primer presidente de la Royas Academy de Londres, pero la extraña identidad del retratado, posiblemente un esclavo negro de las colonias americanas, dificultan esta atribución. A su favor está la calidad de la pintura, el propósito de plasmar los reflejos de la luz en la casaca de seda que viste.

Parece el retrato de un cocinero, pero ese tipo de tocado no aparecen en los chefs de cocina hasta 1820.


JAMES GOODWYN CLONNEY

Liverpool, 1812 – Binghampton, 1867

El representante de la primera generación de pintores costumbristas americanos y cronista de la vida rural en la primera mitad el XIX.

Pesca en el estrecho de Long Island a la altura de New Rochelle. 1847. Ó/l.



Escena costumbristas con técnica próxima al luminismo. Compagina el orden y la serenidad clásica con los temas rurales.

Los tres personajes ( hombre maduro con sombrero de copa, un muchacho semicaricaturizado y un joven negro en pose de fauno antiguo) están sometidos a tres líneas de fuerza contrarias: la caña, el cabo del ancla y el sedal. Cierto humor y un tono un tanto grotesco, atemperado por el tratamiento minucioso del fondo impregnado de luz dorada.

CHARLES FERDINAND WIMAR

Siegburg, 1828 – San Luis, 1862

Nació en Alemania y llego a América a los 15 años. Es el pintor del Lejano Oeste americano. Comenzó a hacerlo durante su formación en Alemania, cuando aún no conocía las lejanas tierras. A su vuelta a EEUU en 1856 hizo un viaje a lo largo del Missouri hasta Yellowstone y conoció en persona las tribus indias que protagonizan sus cuadros.

El rastro perdido. H. 1856. Ó/l.



Pintó este cuadro cuando aún no había viajado al Oeste. Muestra a unos indios desterrados, errantes por una tierra que ya no es suya. Persoanjes estereotipados por sus contemporáneos y romantizados por Europa. Escasa fiabilidad etnográfica. Se inspira en otros pintores y en la literatura (Fenimore Cooper). Composición muy estudiada según el ejemplo de su maestra Leutze: composición a base de diagonales.

FREDERIC REMINGTON

Canton, 1861 – Ridgefield, 1909

Viajó por el Oeste en busca de un paisaje soñado que no encontró. Por eso se dedicó a pintarlo con grandes dosis de fantasía y contribuyó a la conversión del Oeste en mito.

Señal de fuego apache, h. 1904. Ó/l.



Sus cuadros a partir de 1909 muestran una fascinación por la luz de las hogueras. En este período, culminación de su carrera, se hizo más sencillo y menos anecdótico.

Reducida paleta de verdes grisáceos y marrones, iluminados sólo por los toques naranjas de la hoguera. Crea un aire de misterio. El indio y su caballo son formas espectrales salidas de la memoria y la imaginación.



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