PAISAJE AMERICANO
El paisaje americano bebe en las fuentes de Patinir, Claudio de lLorena y Vernet. Son frecuentes los formatos granes, envolventes. Buscan el simbolismo en el paisaje y sus luces parecen artificiales. El paisaje es la base de su identidad nacional: el Paraíso Terrenal creado para los americanos.
Dos escuelas:
Río Hudson
Luminismo
ESCUELA DEL RÍO HUDSON
Sus cuadros tienen un sentido religioso o moral. Subliman el arte para darle son sentido mál elevado. Simbolismo.
Características formales:
Gran formato.
Colores espectaculres.
Técnica: precisión en los primeros planos y difuminado en el fondo.
THOMAS COLE
Boulton-le-Moors, 1801 – Catskill, 1848
Es el iniciador de la escuela y el precursor de la tradición paisajística del siglo XIX norteamerica. A los 22 años viaja a las Catskill Mountains y el río Hudson , cuyos paisajes llenarán toda su obra, y toma una serie de apuntes que van a ser muy bien acogidos en Nueva York. Su paisaje va más allá de la representación de la naturaleza, tiene un significado moral vinculado con la consideración del nuevo continente como la tierra prometida.
Tras un viaje a Europa, donde conoce la obra de Constable, Turner (Romanticismo inglés), Marin y Claudio de Lorena, regresa a América y sigue profundizando en su simbolismo con paisajes alegóricos.
Expulsión. Luna y luz de fuego. H. 1828. Ó/l.
Marca el viraje hacia lo alegórico. El puente es real, pero ya es imaginaria la expulsión de Adán y Eva (que no están en la escena). Composición simétrica en torno a la cruz formada por la cascada y el puente: a la derecha el paraíso, a la izquierda el mundo tras la caída.
Cruz al atardecer. H. 1848. Ó/l.
Vinculado a la serie de temática religiosa La cruz y el mundo. Tea tralidad y dramatismo propios de Cole, que suele buscar un efecto moralizante. Cuadro inacabado que muertes la preparación naranja de la parte inferior.
→ Ver Villaamil, Romanticismo español.
ASHER B. DURAND
Maplewood, 1796-1886
Otra de las figuras centrales de Río Hudson. Pionero en la actividad de tomar apuntes del natural. Visita, junto con su maestro Cole los montes Adirondacks en 1837 y a partir de ese momento se dedica al paisaje. Muy influido por Claudio de Lorena y por Constable, cuya pintura conoció en un viaje por Europa con otros pintores. Formuló los fundamentos teóricos de la Escuela del río Hudson. Un arroyo en el bosque. 1865. Ó/l.
Escena íntima y recogida en el interior de un bosque, frecuente en Durand. Visión salvaje de América: ausencia de rastro humano, grandiosidad de la naturaleza. Grandes árboles en primer plano enfatizados por el formato vertical. Su forma de arco (que se sale del marco) confiere al bosque un aire de catedral gótica. Precisión en los detalles gracias a los apuntes tomados del natural. Pero su intención no es el fiel reflejo de la naturaleza sino que quiere dotar al paisaje de un sentido moral y religioso, con lo que todo toma un significado simbólico: los árboles caídos se refieren al ciclo de la vida, la luz y las aguas tranquilas son atributos divinos; el faisán y la ardilla confirman la ausencia de humanos: es una naturaleza virgen, América es el nuevo Edén.
FREDERIC ERCHDWIN CHUCH
Hartford, 1826 – Nueva York, 1900
Primer alumno de Cole que le transmitió la visión alegórica del paisaje propia de la Escuela del río Hudson. Pinta cuadro de gran formato donde combina las amplias panorámicas con el estudio minucioso de los detalles. Siguiendo a Humbolt viajó a Sudamérica para pintar volvanes. Después se dedicó a los icebergs.
Cruz en la naturaleza salvaje. 1857. Ó/l.Inspirada en paisajes de Ecuador y Colombia. Expresa espiritualidad a través de las cascadas y el lago de aguas quietas, símbolo de la pureza y renovación de la vida. Cielo crepuscular.
Otoño. 1875. Ó/l.
En su mansión Olana, alas orillas del río Hudson, pintó los cambión del paisaje a lo largo del año.
JASPER FRANCIS CROPSEY
Rossville, 1823 – Hastings-on-Hudson, 1900
Le llamaban “el pintor del otoño americano”. Combinaba las panorámicas amplias y efectistas de la Escuela del río Hudson con un estudio de la luz y las gradaciones tonales próximas al luminismo.
El lago Greenwood. 1870. Ö/l.
Presentación minuciosa y fidedigna de la naturaleza, salpicada de elementos pintorescos. En este cuadro estudia los cambios lumínicos y atmosféricos en el paisaje. Se incrementa la grandiosidad de la naturaleza con los diminutos humanos que observan el paisaje desde las rocas.
JAMES MCDOUGAL HART
Kilmarnock (Escocia), 1828 – Brooklyn, 1901
En la Escuela del río Hudson se distingue por pintar unos paisajes no dramáticos ni sublimes, sino serenas y exactas transcripciones de la naturaleza.
Verano en los Catskills. H, 1865. Ó/l.
Para el autor, un cuadro no es una simple imitación de la naturaleza, sino “la representación de principios morales y de sentimientos”.
ALBERT BIERSTADT
Solingen, 1830 – Nueva York, 1902
De origen alemán, volvió a Alemania a estudiar pintura. Gozó de enorme popularidad hasta la llegada del Impresionismo, que lo hundió en el olvido.
Atardecer en la pradera- h- 1870. Ó/l.
Visión idealizada y bucólica del Oeste americano, que visitó en varias ocasiones.. Enlaza con la tradición de lo pastoral de la pintura alemana del XIX.: horizonte bajo, figura silueteada a contraluz de un jinete. Son características suyas las brillantes bandas de luz, relacionadas con las de Church.



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