domingo, 15 de diciembre de 2024

PETER PAUL RUBENS

 


PETER PAUL RUBENS

Siegen, 1577 – Amberes, 1640


Se formó viajando por Italia. Pintó para las grandes familias y visitó las principales cortes europeas. En su taller hay grandes maestros (Van Dyck) que pintan “a la manera de Rubens”. Al final de su carrera cultivó el paisaje. Ejerció una enorme influencia tanto en Flandes como en el resto de Europa, en parte gracias a los grabados que encargó de sus pinturas.


Venus y Cupido, H. 1606-1611. Ó/l.



Es copia de un cuadro de Tiziano que conoció en la colecciones reales en España; el brazalete y el anillo del meñique izquierdo ya estaban en el original. Característica de Rubens son el refinamiento y el dominio del color.


La ceguera de Sansón, h. 1609-1610. Ó/t.



Tema del Antiguo Testamento: los filisteos encargan a Dalila seducir a Sansón para descubrir el secreto de su gran fuerza. Cuando Sansón le confiesa que su fuerza reside en su cabellera, Dalila hace que le rapen sus siete trenzas. Avisados los filisteos, lo capturan, le sacan los ojos y lo llega a Gaza. Ruben elige el momento más dramático, cuando los filisteos quieren derribar a Sansón que se resiste a caer.

Boceto monocromo en marrones y grises, de técnica suelta y rápida con un único toque de bermellón, la antorcha. Presencia amenazante de la daga que apunta a los ojos. Dalila, en escorzo, a la izquierda.


Retrato de una joven dama con rosario. H. 1609 – 1610. Ó/t.



Tras pintar varios retratos en Italia, fija finalmente el modelo de retrato barroco con las innovaciones que introduce en el de El duque de Lerma a caballo, en El Prado: rompe las normas renacentista y representa al duque avanzando hacia el espectador, con dinamismo y fuerza. En esta tabla, sustituye los fondo arquitectónicos de tipo genovés por una tela cálida delante de la cual aparece la joven de pie, ricamente vestida y con un rosario en la mano. Destacan las calidades de los encajes, gola, mangas y tocado, los tonos plateados del corpiño ribeteado en oro y los matices del traje oscuro, que remiten a los retratos que hizo en Génova.


La virgen con el Niño, santa Isabel y san Juan Bautista. h. 1618. Ó/l.



Aunque cultivó todos los géneros con maestría, destaca la pintura religiosa, que cultivó tanto en grandes formatos para el culto público como pequeños cuadros de devoción privada, como es este lienzo.

Está inspirado en La Sagrada Familia de Rafael (El Prado), conocida como La Perla, que a su vez lo había tomado de Leonardo. El encuentro entre Jesús y Juan se produce durante un algo en el camino hacia Egipto. No está recogido en los evangelios, donde sólo se sabe e un encuentro entre ambos, el del bautismo. La fuente está en la Meditaciones del Pseudo Buenaventura. Es una escena amable, con el juego de dos niños, en la que aparece el cordero como símbolo del sacrificio.

Grupo sólido de cuerpo entero con arquitectura detrás. Ritmo compositivo que enlaza todos los elementos con el dinamismo y la vitalidad propios de Rubens. Colores cálidos con pinceladas largas, carnaciones blandas y nacaradas. El éxito de esta pintura le llevó a pintar varias versiones más.

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