ESCUELA ROMANA
Se sitúa entre las tendencias clasicistas y naturalistas de comienzos del siglo XVII y el Barroco.
Sus representantes son Guercino y Lanfranco.
A finales del XVI comienza la pintura de quadratura: tratamiento de la arquitectura como si fuera pintura; amalgama de arquitectura, escultura y pintura.
La Escuela de Roma se caracteriza por la fusión de todas las tendencia pictóricas del momento.
Las bóvedas del Barroco decorativo:
Pietro da Cortona: Techo Barberini (1633-1639)
Iglesia del Gesù, de Gaulli, (1661)
Techo de san Ignacio, de Pozzo, (1626)
En todas ellas se da una escena única, no cuarteada siguiendo las formas arquitectónicas. Los primeros ejemplos están en Miguel Ángel y los Carracci.
Hay que añadir la cúpula de Sant' Andrea della Valle, de Lanfranco, (1625).
Al final del siglo XVII, el Barroco decorativo produce una saturación que va a llevar a algunos pintores (Moratta) a buscar un nuevo orden clasicista, con lo que el XVIII italiano va a ser un siglo de continuidad en sus dos tendencias: los barroquistas son continuistas del Barroco decorativo; y los clasicistas del clasicismo del comienzos del XVII.
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