jueves, 20 de junio de 2024

El Barroco. A. Hauser

 

1 EL CONCEPTO DE BARROCO


Historia social de la literatura y el arte II

Arnold Hauser


En el Barroco se exterioriza una visión más homogénea que la del Manierismo, aunque adopta formas diferentes en todos los países de Europa.

Comprende, en los diferentes países y esferas culturales, un conjunto de esfuerzos artísticos tan diversificados que apenas se puede encontrar un mínimo común:

  • Ambientes cortesanos

  • Ambientes católicos.

  • Comunidades cultas burguesas

  • Comunidades protestantes

Ramificaciones secundarias:

  • Barroco cortesano y católico en una dirección sensual, monumental y decorativa: barroca.

  • Corriente clasicista, más estricta y rigurosa en la forma.

La corriente clasicista está presente en todo el Barroco desde el principio, pero no es predominante hasta 1660 en Francia

  • En los países católicos surge una corriente naturalista al principio del período: Caravaggio, Louis Le Nain y Ribera.

No son corrientes excluyentes, unitarias. El arte se hace, a la vez, naturalista y clasicista, analítico y sintético: surgen de forma contemporánea corrientes completamente opuestas.


El Barroco fue rechazado en el siglo XVIII y sólo cambia su interpretación y valoración después de la aparición del Impresionismo, con Wölfflin y Riegl.

Wolfflin subestima el subjetivismo en el Renacimiento y lo sobrestima en el Barroco. Comprueba una intención artística impresionista en el XVII:

Desconoce que la subjetivización de la visión artística del mundo, la transformación de la “imagen táctil” en “imagen visual”, del ser en parecer, la concepción del mundo como impresión y experiencia, la comprensión del aspecto subjetivo como lo primario, y la acentuación del carácter transitorio que lleva en sí toda impresión óptica, se complementan ciertamente en el Barroco, pero son ampliamente preparadas por el Renacimiento o el Manierismo.”


Wölfllin desarrolla un sistema de análisis basado en cinco pares de conceptos en los que se contrapone lo renacentista y lo barroco. En cuatro de los cinco pares se da la misma tendencia evolutiva de un arte más estricto a otro más libre.

  1. Lineal – pictórico

  2. Superficial – profundo

  3. Forma cerrada – forma abierta

  4. Claridad – falta de claridad

  5. Variedad – unidad

Para el Barroco, el cuadro no es un trozo del mundo, sino un espectáculo transitorio en el que el espectador ha tenido la suerte de participar un momento. La intención es “cinematográfica”: los sucesos representados parecen haber sido acechados y espiados. A este carácter improvisado corresponde también la relativa falta de claridad de la representación.


Tan sólo en la característica de la unidad se expresa una voluntad de síntesis y con ello un principio más estricto de composición. En este sentido es continuación del arte clásico del Renacimiento y no su antítesis. En el Renacimiento se observa unidad y subordinación: el racionalismo lleva a la concepción de indivisibilidad de la obra y el carácter consecuente de su disposición: para que surja la ilusión en el espectador, no tiene que cambiar su punto de vista. El Renacimiento busca una coherencia lógica, pero eso no es más que una suma de pormenores que se pueden reconocer independientes. Esa autonomía desparece con el arte barroco.

En una composición de Leonardo o Rafael los elementos se pueden gozar todavía aislados; en una pintura de Rubens o Rembrandt, en cambio, ningún detalle tiene sentido por sí solo”.

El artista tiene ahora una visión unitaria del objeto y en ella se hunde todo lo particular e individual.

Así, la composición resulta dominada muchas veces por una única diagonal o una mancha de color.


Los cambios estilísticos tiene que ser considerado desde fuera, social y culturalmente, no hay ninguna necesidad interna. No se puede hablar de un “estilo de época” unitario que domine en toda ella. En cada momento hay tantos estilos como grupos sociales que producen arte.


Una de las más importantes creaciones de la época barroca es la ciencia natural y la filosofía orientada hacia esa ciencia. Esto fue internacional y el sentido general del mundo que expresa dominó en las diferentes clases sociales en que se producía arte.

La nueva visión del mundo parte de Copérnico: todo no gira alrededor de la Tierra.

Cuando la Tierra deja de ser el centro del Universo, hay que modificar el sentido y la finalidad de la creación. Además, tampoco el mundo tiene ya ningún centro, sino que está formado por partes iguales y de igual valor, cuya unidad la constituye exclusivamente la general validez de la leyes de la Naturaleza. El universo es ahora infinito y, sin embargo, unitario; un sistema de mutuas influencias, algo continuo, organizado según un principio orgánico; un mecanismo ordenado y en buen funcionamiento:

El hombre pasa a ser un factor pequeño, pero paradójicamente, adquiere un nuevo sentimiento de seguridad en sí mismo y de orgullo por poder comprender el Universo, grande, inmenso, por poder calcular sus leyes. Les parece que han vencido a la Naturaleza.

Han adquirido una conciencia cósmica: la concepción de una infinita interdependencia de efectos que abarca al hombre y la última razón de su existencia.

Esta concepción del Universo es incompatible con un Dios fuera del sistema (como en la Edad Media). Ahora también Dios está dentro del sistema y surge el panteísmo europeo moderno, que según Dilthey empieza a surgir con la revolución espiritual del siglo XIII.

Todo el arte del Barroco está lleno del “estremecimiento metafísico”, del eco de los espacios infinitos y la correlación de todo el ser. La obra de arte pasa a ser símbolo del Universo.

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